lunes, 19 de julio de 2010

Au revóir Camerún!


Tal y como empecé este blog, con la única finalidad de recordar todo aquello que aleatoriamente me iba pasando, voy a enumerar todo aquello que durante las últimas tres semanas me han marcado, ya sea; por absurdo, por emocional o por que sí. Como la hermana de la foto... Virginia; unos 80 años, italiana y relinda!

- Pollo y arroz, pollo y arroz, pollo y arroz, y así sucesivamente
- Los mosquitos conocidos como "mutu-mutu"
- Los silvidos en mitad de la selva de un grupo de Pigmeos, para localizarse
- Comerme una "mano" de lagarto, pensando que era su "lomito".
- Mi dosis extra de valentía, en un mercado de Yaounde donde me pudieron linchar.
- Pasar una tarde, con una familia refugiada del Chad.
- La tortilla de Plantain.
- El pollo vivo que me regalaron los Fulanitas, y nunca podré facturar.
- Dormir en Ngovayang escuchando algo así como la llamada de la selva.
- Cena protocolaria, con el coronel y el obispo
- Mi hijito de la selva (aunque este sé que no lo voy a olvidar)
- Todo aquello que valla recordando el los próximos días.

domingo, 18 de julio de 2010

lunes, 5 de julio de 2010

24 horas con los pigmeos




Me empiezo a sentir un explorador del XIX, paseando el cayo por toda Africa.

La ùltima historia viene ofertada por los Pigmeos. Tribu conocida por su resumido tallaje, y otros miles de deleites dificiles de explicar. Tras horas y horas de selva, guiados por uno de esos simpaticos seres, que hacia chistes sobre mi altura cuando se me enroscaba la cabeza con una liana; llegamos a su poblado. Casitas de barro, una enorme rata para comer, que muy elegantemente rechacè diciendo que no tenia hambre, aderezado todo con muchiiiiisimos pigmeinos de no mas de 8 anos de edad, sonando un palo de bambù y cantando canciones tradicionales. Lo agradable de esta cultura es que hacen lo que les sale de la puta polla, y no es otra, sino esa, la única y real base de su ancestral cultura!! El tiempo no existe, no hay regla alguna, y se alimentan de todo aquello que les ofrece la selva.

Muy corteses, no dudaron en ofrecerme un cachino de suelo dentro de su cabaña para dormir; hasta eso de las 4 a.m. que escuché como una serpiente quería cobijarse conmigo y evidentemente... me desveló! Baño en el rio por la mañana, y el único desayuno que tuve fue el que yo mismo ofrecí a todos los mosquitos que quisieron alimentarse de mis carnes morenas.

Cantar con ellos, bailar con ellos, verlos en su habitat, compartir su "no" tiempo, y lo mejor de todo; jugar a que nos entendíamos!!