En cualquier caso me viene fetén para escribir, y no olvidarme algunos detallitos del destino previo a Dakar; la malsonante, bélica y hermosa Sierra Leona. La llegada ya fue algo... oscura, fría, siniestra (Esto mismo decía Mila Ximénez de la Pantoja!) Llovía, se acababa de poner el sol y la policía y ejercito que controlaba los visados daba voces para meternos prisa en el tránsito, todo esto, sumado a la triste historia que le acompaña, no se presuponía un destino acogedor.
Tuve que esperar a la mañana para ver Freetown; la ciudad dibujada en colinas que suben y bajan, mucho verde y el mar bañando toda la costa. Joder, esta ciudad tuvo que ser impresionante antes de la guerra! Ahora tiene el añadido de un sky line con muchos edificios que solo mantienen la estructura, y es que a diferencias de las guerras a la europea con bombas cayendo desde aviones, aquí ejercito se limitaba a quemar todas las casas que no pagaban el dinero que se les antojase.... He dicho que el ejército se limitaba a eso??!! me equivoqué, también reclutaron a niños, los drogaron, les dieron un arma y les obligaron a matar a su propia familia, entre otras muchas lindeces. No se me da muy bien llorar, pero cuando la gente me contaba sus historias de guerra con esa frescura, como si no hubiese sido algo merecido, me hubiera encantado arrancarme con unos lagrimones para sufrir yo un poquino más por ellos.
Lo más terrible de esta ciudad arranca cuando se hace la noche. Niños y más niños durmiendo por la calle, tirados en el suelo, echados encima de las mesas que quedan vacías después de recoger el mercado, niños pegándose, sucios, intentando robarte, niños sin familia. Las niñas en cambio son más codiciadas y útiles para trabajar en la casa. Ya se hizo famoso este país (además por los diamantes que originaron la guerra) por los citados niños soldados, pero a estos además de ser adultos y el trauma psicológico, empiezan a levantarse y únicamente son distinguibles por marcas en el brazo. Está claro que entre las muchas cosas que destruye una guerra, el tejido social es una de las más difíciles de reconstruir. y en Sierra Leona queda muchísimo por hacer. Estos niños se han escapado de casa por que sus padres murieron durante el conflicto, o por que quedaron como herencia a los abuelos y estos mismos los rechazan. Hay historias más trágicas; Mohamed fue vendido por su familia, Ibarhim no cabía en su casa y se tuvo que ir... Y por más que intentara escribir lo que ellos me contaron, seria imposible sentir lo que han sentido esos chavales. "Los niños siempre nos calan más hondo" dije en un videoblog. Los niños en Sierra Leona, no son como los niños que conocemos.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada