martes, 28 de enero de 2014

Malta; qué rara eres!

Llevo casi tres semanas viviendo en Malta, y tengo la sensación de que nada ha pasado. Es una muy mala manía que tengo: cuando no hago algo que yo mismo considere productivo, me obligo a pensar que estoy perdiendo el tiempo o tirándolo. Nada más lejos de la realidad, en estas tres "raras" semanas he estado buscando casa, ubicándome y conociendo la isla (que por cierto se hace muy rápidamente), preguntando los precios en las academias de inglés más baratitas... Y comiendo bocadillos! Muchos bocadillos! Entre tener que visitar el Mc Donalds para tirar de wifi y los múltiples bocadillos para comida y cena, voy a odiar la comida basura por algún tiempo.

Malta es como una piedra grande en medio del mediterráneo! playas de piedra, agua azulita, y edificios de nueva construcción y sin criterio alguno, que te hacen pensar las ganas de hacer dinero rápido y en cómo todo un país renuncia a su pasado y su tradición por el ansia de integrarse en el nuevo y ficticio mundo en el que vivimos. Tal es así que reniegan incluso de su propia lengua, el maltés, en favor de un inglés global. No es lógico pensar que en un país con unos 400.000 habitantes existan más de 6 Mc Donalds, y sea conocido en el mundo como un paraíso para emborracharse y aprender inglés en paralelo.

Iluso de mí, venía con la idea de hablar con viejitos pescadores con los que me montaba en su barca para adentrarme en el mar, empaparme de la historia de los caballeros de la orden de Malta, señoras bilingües cosiendo en la puerta de casa que cambian de idioma a su antojo... Iluso de mí!!

Eso sí, tengo que reconocer que la experiencia es un grado, y no me arrepiento de la elección ni pierdo mi objetivo: aprender  un buen nivel de inglés! y parece ser que eso si lo estoy consiguiendo. Eso no quita que el mar y sus límites sean algo muy muy nuevo para mí, pero que tengo que reconocer, he sabido adaptarme y no me crea más ansiedad de la que yo mismo podría prever. Todo esto, lo aliño con la discografía de Russian Red, que no sé porqué pero le pega al escenario ficticio este que se llama Malta.

Si hace algún tiempo siempre me dividía entre España y el sitio donde estuviese, ahora me subdivido dejando también un cachito en Roma, a Flavio para concretar un poquito más... Esto si es realmente nuevo para mí!