lunes, 7 de abril de 2014

De cómo me vine a Malta a enseñar español, y acabé enseñando francés.

Me da pena pensar que en los últimos meses no me he recordado escribiendo en mi blog, porque... no me ha pasado nada! Malta es aburrida, triste y hay poquito para hacer.

El caso es que después de 3 meses trabajando en el departamento de Lifelong Learning del Ministerio de Educación haciendo todo aquello que haría "un becario" (Becario: hace todo aquello que no quieren o aburre hacer a los empleados fijos), de golpe y porrazo y visto que han despedido a la asistente francesa, me encasquetan a mí la tarea suya. Podría haberme asustado, negado o simplemente seguir haciendo lo que ahora estaba haciendo, pero tengo que reconocer que me parece divertido el reto... a pesar de que mis competencias sean básicas y justas para una conversación simple (cosa que les he insistido).

Por lo demás, nada ocurre en este triste peñón, yo me limito a ir allí donde me invitan, explorar todo aquello que no me recomiendan y examinar todo lo que me pueda resultar curioso. Algo así como el tío Matt de los Fraguels Rock.


Pesar que me quedo aquí hasta Julio me agobia un poco, más que nada por que no veo el motivo para estar feliz... quiero creer que acabaré sorprendiéndome y encontrando un motivo para recordar Malta como "algo que fue guay", pero por lo pronto... No! No existe!