jueves, 17 de septiembre de 2015

sábado, 5 de septiembre de 2015

La ciudad eterna se me está haciendo larguísima :(



   No podría negar nunca que me encanta volver a casa en bici después de haber estado por el centro, sentarme a fumar un cigarro en Circo Massimo y ver atardeceres desde alguna colina. Me encanta tomar café en la cafetería más cochambrosa que encuentro y adoro visitar monumentos escuchando música en conexión con la época que sea éste. Me flipa la pizza en los barrios de periferia, reñir con los estafadores que van de guía turístico y poder sentarme en una plaza a beber una cerveza y charlar, las iglesias con historia, Caravaggios en sus capillas originales, museos con obras únicas y magistrales, e incluso me atrevería a decir que gusta el Tiber cuando puedo pasearlo solo. Adoro ver caras de curas y monjas e imaginarme el porqué! Roma es increíble, y yo ya he podido vivir en Roma, pero no va a darme más de lo que ya me ha podido dar, y si hago balance, me está quitando muchas características mías que traía incorporadas en un Miguelito de serie.

   He pasado, seguramente, el verano más raro de mi vida. No necesito que sea verano para hacerlo especial, pero bien es cierto al humano occidental nos gusta hacer balance en este período porque marca el nivel de diversión que nos hemos merecido.... o no! Siguiendo esta teoría: yo he sido muy malo este año. Y aunque me he dedicado al trabajo y a estudiar, no veo ningún tipo de cosa positiva aunque sé,  que antes o después, siempre hay recompensa, sólo que ahora no me veo capacitado para verla.

   En cualquier caso veo cada día más claro que no quiero seguir aquí encerrado, que probablemente mi futuro será mucho menos intenso y bonito que vivir en la capital de Italia, pero al menos no tendré esa continua sensación de esperar algo que no sé qué es y que se ha convertido en algo crónico cada vez que aterrizo en Roma. Y si bien es cierto que esta ciudad es eterna, aquí estará siempre!